Todos los frutos secos son alimentos ricos en
hierro.
El contenido de este mineral en la
mayoría de los frutos secos es similar al de la
carne roja: entre 2,5 y 4 miligramos por 100
gramos e, incluso, hasta 9 mg/100 gramos
en las semillas de sésamo.
No obstante, el hierro de los frutos secos es hierro no hemo,
una forma química que nuestro organismo
no aprovecha con tanta eficacia como el
hierro hemo en las carnes y vísceras.
Esta carencia se palía cuando se ingiere
con alimentos ricos en vitamina C, ya que
la combinación de nutrientes favorece la
absorción del hierro. Conviene, por tanto, de
tomar los frutos secos acompañados de un
zumo de naranja, un kiwi, un trozo de piña,
unas mandarinas, una pieza de cualquier
fruta tropical (papaya o mango), o bien
tomar los frutos secos en una ensalada que
lleve tomate, también rico en dicha vitamina.
Esta combinación de alimentos garantiza una
buena aportación de hierro al organismo, en
especial si se tiene tendencia sufrir anemia.
Los frutos secos con más hierro son: las semillas
de sésamo (9 m/100 g), los pistachos (7
mg/100 g), las pipas de girasol (6,4 mg/100
g), los piñones (5,6 mg/100 g) y las almendras
(4 mg/100 g).
El resto (cacahuete, chufa, nueces, avellanas),
contienen entre 2,5 y 3,5 mg/100 g.
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