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10 CONSEJOS QUE TE AYUDARÁN A BAJAR DE PESO

Sigue estos 10 consejos para “consentirte” y tener un cuerpo más saludable y delgado.
1. Mesa. Plato. Silla.
Cada vez que te llevas comida a la boca, hay tres cosas que debes tener, dice Blatner: una mesa, un plato y una silla.
Estos tres elementos aseguran que no tomarás bocadillos del refrigerador tarde en la noche, o que engullirás 1.000 calorías en tu auto con ese menú de comida rápida. Además, tener estos tres elementos probablemente significa que estás consumiendo más nutrientes que los que ofrece una bolsa de papalinas, a menos que seas una de esas personas extrañas que ponen las papalinas en un plato.
“Esta es mi respuesta a comer con consciencia”, dice Blatner.
Investigaciones muestran que comer con consciencia ayuda a las personas a enfocarse más en disfrutar la comida y a tener la sensación de estar satisfechos. Estudios sugieren que las personas que comen con consciencia consumen menos calorías durante las comidas, sin importar cuánto haya en su plato.
2. La fuerza de voluntad es un músculo mental. Ejercítalo.
La fuerza de voluntad es un recurso limitado, dice el psicólogo Sean Connolly de San Antonio, pero todos la tenemos. El truco está en saber cómo utilizarla eficientemente.
“Las personas mencionan la falta de fuerza de voluntad como la razón número 1 que les impide mejorar sus vidas de alguna forma”, dice Connolly, quien trabaja regularmente con pacientes que se someten a la cirugía bariátrica. “La fuerza de voluntad no es un gen. Es una herramienta que todos tenemos que aprender a usar, desarrollar y controlar”.
Como cualquier musculo, tu fuerza de voluntad se cansa. Así que tienes que planificar, dice Connolly, y saber qué harás en situaciones que presenten una opción saludable y otra que no lo es. También tienes que estar preparado para las emergencias, por ejemplo al final de un largo día de trabajo, cuando tu fuerza de voluntad está agotada y la ventanilla del autoservicio te llama.
La fuerza de voluntad también necesita recargarse diariamente. ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo?   Duerme lo suficiente.
3. Sé realista.
Seamos honestos, la mayoría de nosotros quiere bajar mucho peso. Cuando no lo hacemos, cuando bajamos 5 o 10 libras y nos estancamos, nos desanimamos y nos apresuramos de regreso a la comida frita.
Uno de los obstáculos más grandes para perder peso son las expectativas poco realistas, dice la psicóloga Gary Foster, directora del Centro de Investigación en Obesidad y Educación en la Universidad de Temple.
“Entre menos pesas, es menos lo que necesitas comer y más lo que necesitas moverte (para perder peso)”, dice Foster. “Y eso no es justo”
Es bueno apuntar alto, pero los que bajan de peso exitosamente pierden un promedio de 8,4% de peso corporal. Si pesas 200 libras, eso equivale más o menos a 16 libras. Y perder esas 16 libras mejora tu salud radicalmente.
En otras palabras, si esperas llegar a pesar lo que pesabas en la escuela secundaria, tu plan será estropeado aún antes de empezar.
“La vida cambia, y eso no es una excusa o una forma de evadir la responsabilidad. Es una evaluación realista”, dice Foster. “¿Qué otra cosa en tu vida es igual a los 45 como a los 20?”
4. Encuentra mejores amigos.
Se conoce como el “efecto de la socialización”. Los fumadores conviven con otros fumadores. Los alcohólicos conviven con otros alcohólicos. Las personas con sobrepeso conviven con otras personas con sobrepeso, dice el Dr. Robert Kushner, de Chicago.
“¿Qué haces si te juntas con un grupo de personas que tienen sobrepeso?”, pregunta. Eliges un restaurante. Pides hamburguesas y una cerveza. “Probablemente no estén hablando de salir a patinar”.
Tendemos a adoptar los hábitos de aquellos con los que más tiempo pasamos. Así que si encuentras amigos que tengan hábitos saludables, tú también te volverás una persona más saludable.
5. Revisa tus compras.
¿Conoces el diagrama “Plato del Buen Comer”; el que muestra como la comida en tu plato debe estar dividida en frutas, cerales, vegetales y proteínas?   Tu carretilla en el supermercado debe verse igual, dice Blatner. Cuando pienses que ya terminaste de comprar, revisa lo que llevas para asegurarte de haber incluido más o menos 25% de proteínas, 25% de cereales y 50% de frutas y verduras.
“Las opciones son el enemigo de la pérdida de peso”, dice Blatner. Ella recomienda planear dos desayunos saludables, dos almuerzos saludables, dos refrigerios saludables y dos cenas saludables para la semana. Compra los ingredientes que necesitas para cada comida, y altérnalos a lo largo de la semana.
Esto te da suficientes opciones para que no te aburras, pero no te da demasiadas como para que te agobies y termines buscando la primera máquina expendedora que encuentres.
6. No comas en respuesta a “eso”
Estás en el cine. Es la despedida de soltera de tu prima. Tu hijo se va a graduar como el mejor de la clase. Es un partido de béisbol; ¿y qué es un partido de béisbol sin un hot dog?   Si quieres bajar de peso, evita comer en respuesta a “eso”, dice Foster.
Planea lo que vas a comer en estas ocasiones especiales -y no tan especiales- para que no tengas que depender de tu fuerza de voluntad. Y sólo debes comer cuando tengas hambre. Habrá más comida en la próxima ocasión.
7. Piensa lo siguiente: “Tengo el derecho de estar delgado”.
El auto-sabotaje es un verdadero problema en la pérdida de peso, dice Connolly. Muchas veces, sus clientes dicen que quieren algo, y luego hacen lo que sea para asegurarse de que no suceda.
No se trata de una falta de deseo o motivación. “Hay algo que nos retrae”, añade.
Tenemos que aprender a validarnos a nosotros mismos, dice Connolly, porque nunca obtendremos todo lo que necesitamos de otras personas. Repite todos los días que mereces ser una persona saludable. Mereces verte y sentirte bien. Luego, créelo.
8. Establece objetivos S.M.A.R.T (acrónimo en inglés basado en los adjetivosespecífico, medible, realizable, realista y limitado en el tiempo)
Si nunca antes habías escuchado este acrónimo, memorízalo ahora. Cualquier objetivo que establezcas debe ser específico, medible, realizable, realista y limitado en tiempo, dice Eliza Kingsford, psicoterapeuta y directora de servicios clínicos para Wellspring. Si cumple con estas cualidades, es más probable que lo alcances.
Por ejemplo, un objetivo es “Voy a ser más activo”. Un objetivo S.M.A.R.T. es “Voy a salir a caminar 30 minutos todos los días durante el próximo mes”.
Es específico porque sabes cuánta actividad vas a hacer. Es medible; ¿saliste a caminar, o no?
Es realizable y realista; todos pueden sacar 30 minutos de su día, y caminar no requiere mucho equipo o entrenamiento especial. Además, está limitado en tiempo porque podrás ver al final del mes si alcanzaste tu objetivo.
9. Levántate.
La mayoría de nosotros pasamos sentados ocho horas al día en nuestro escritorio del trabajo, y otras dos o tres horas sentados en casa. Ese tipo de vida sedentaria es casi imposible de contrarrestar, dice el Dr. Holly Lofton de Nueva York, aún si vas al gimnasio dos horas al día (¿y quién hace eso?).
Ella sugiere utilizar un podómetro que te mantenga al tanto del movimiento -o falta de movimiento- que tienes durante el día. Trata de pararte frente a tu escritorio si estás atendiendo una llamada en conferencia, o camina hacia el escritorio de un colega en lugar de enviarle un correo. Usa las escaleras. Estaciónate más lejos. ¡Todo cuenta!
10. La vida nunca será libre de estrés. Aprende a enfrentarlo.
Los científicos discuten si el estrés en sí produce un cambio físico en tu cuerpo que pueda llevar a un aumento de peso significativo. Sin embargo, todos conocemos el efecto que un día estresante puede tener en nuestra fuerza de voluntad.
Kushner dice que el problema es que nunca habrá un período largo en nuestra vida en el que no tengamos estrés. Si lidiamos con el estrés diario dejándonos llevar por brownies y vodka, las libras seguirán acumulándose.
“La vida pasa. No es tanto el estrés lo que causa el aumento de peso, es lo que hacemos para enfrentarlo y lo que nos hace retroceder”, añade.
La clave está en aprender habilidades positivas para enfrentarlo. Si el trabajo te causa estrés, toma una caminata de diez minutos en lugar de atacar la caja de galletas en la sala de descanso. Toma clases de yoga al final de una larga semana. Respira profundo cuando tengas que hablar por teléfono con tu madre.
Pon todo esto en práctica, y tendrás días con menos estrés.

EL LIMÓN Y LA NARANJA

PARA LOS QUE COCINAN: 
(Si no cocinas, pasalo a quien lo hace, porque solo hará bien a la salud de quienes comen)
 Si tuvieras que hacer un guiso o pavo cocinado al horno, a la portuguesa, o lo que sea… 
Sigue este consejo: 
coloca una naranja entera y no pelada (lavada si!) en el cocido, guiso, o en una carne al horno… Realmente funciona, hasta parece un milagro,  la grasa queda toda dentro de la naranja, basta cortarla para confirmarlo. 

La naranja no modifica en nada el sabor de la comida  ni de la carne al horno y quedan súper light!
Experimentá con un pedazo de salchicha o chorizo,  poné a hervir el agua, perforá la salchicha con un tenedor,  colocá la naranja en la olla y después la salchicha y….Comprobá, en 5 minutos  la grasa está toda dentro de la naranja!
 

Después cociná la salchicha/chorizo y qué deliciosa queda…  y la olla sin grasa…
Esto podrá servirle a alguien, por eso digo lo que aprendí.

TOMAR LIMONADA COMO AGUA, 
TODOS LOS DÍAS Y MEJOR SI LE AGREGA  UNA CUCHARADITA DE BICARBONATO.

El Limón (Citrus limonun Risso, Citrus limon (L.) Burm., Citrus medica) es un producto milagroso para matar las células cancerosas.  Es10.000 veces más potente que la quimioterapia.  ¿Por qué no estamos enterados de ello?  Porque existen organizaciones interesadas en encontrar  una versión sintética, que les permita  obtener fabulosas utilidades.

Así que de ahora en adelante  usted puede ayudar a un amigo que lo necesite,
haciéndole saber que le conviene beber jugo de limón  con bicarbonato para prevenir la enfermedad.  Su sabor es agradable. Y por supuesto  no produce los horribles efectos de la quimioterapia.
Y sí tiene la posibilidad de hacerlo,  plante un árbol de limón en su patio o jardín. Todas sus partes son útiles.

La próxima vez que usted quiera beber un jugo,  pídelo de limón natural sin preservantes.

Cuántas personas mueren mientras este secreto  ha estado celosamente guardado
para no poner en riegos las utilidades multimillonarias de grandes corporaciones?
Como usted bien lo sabe el árbol de limón es bajo.
No ocupa mucho espacio, Se le conoce con el nombre de Limonero, limón, (lima es dulce no como el limón que es ácido, su forma es diferente, también su color).
La fruta es un cítrico que viene en diferentes presentaciones  su pulpa se la puede comer directamente o  se la emplea normalmente, para elaborar bebidas, helados, dulces etc. El interés de esta planta se debe a sus fuertes efectos anti-cancerígenos.

Y aunque se le atribuyen muchas más propiedades,  lo más interesante de ella es el efecto que produce sobre los quistes y los tumores.
Esta planta es un remedio de cáncer probado para los cánceres  de todos los tipos. y el bicarbonato le cambia el PH de su cuerpo,  Hay quienes afirman que es de gran utilidad
en todas las variantes del cáncer.

Se le considera además como un agente anti-microbial de amplio espectro contra las infecciones bacterianas y por hongos que son los que viven en lugares acidos, agregando el bicarbonato a tu limonada usted cambiás el Ph de tu organismo; es eficaz contra los parásitos internos y las lombrices, regula la tensión arterial alta y es antidepresiva, combate la tensión y los desórdenes nerviosos.


La fuente de esta información es fascinante: procede de uno de los fabricantes de medicinas más grandes del mundo, quien afirma que después de más de 20 pruebas de laboratorio, realizadas a partir de 1970 los resultadosos revelaron que: Destruye las células malignas en 12 tipos de cáncer, incluyendo el de colon, de pecho, de próstata, de
pulmón y del páncreas… Los compuestos de este árbol demostraron actuar 10,000 veces mejor retardando el crecimiento de las células de cáncer que el producto Adriamycin, una droga quimioterapéutica, normalmente usada en el mundo.

Y lo que es todavía más asombroso: este tipo de terapia, con el extracto de limón y el bicarbonato, destruye tan sólo las malignascélulas del cáncer y no afecta las células sanas.

Instituto de Ciencias de la Salud, L.L.C.

819 N. Charles Street
Baltimore, MD 1201

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA QUE LA CARNE QUEDE TIERNA

Cómo cocinar la carne para que quede tierna

Cuando preparamos un plato de carne -ya sea asada, a la plancha o estofada-, no solo es importante el sabor, la presentación. La textura juega un papel muy importante a la hora de disfrutar esa receta. De nada sirve una carne exquisita, muy aromática o muy bien presentada en la mesa si en el momento de cortarla o degustarla está demasiado dura y dificulta la masticación. Para evitar este contratiempo y conseguir ese punto deseado, el siguiente artículo ofrece varios consejos sencillos. Elegir bien la pieza y el corte, recurrir a algunos utensilios de cocina, o utilizar ciertas especias e ingredientes son algunos secretos para lograr que la carne quede tierna, además de sabrosa y apetecible.

Trucos sencillos para conseguir una carne tierna y apetitosa

En el mercado:

  • Lo primero es comprar piezas “bien cortadas” (es decir, que sigan el corte clásico) y, en la medida de lo posible, evitar que nos den la última parte de la pieza “a la contra”: esa carne que es cortada con la dirección de la fibra será un filete difícil de masticar.
  • El tipo de corte es muy importante. Los correspondientes al solomillo, lomo o chuletas, filetes y la parte superior de la pierna son cortes adecuados para cocinar a la plancha, salteados, rebozados y fritos (o asados, si son piezas grandes). En cambio, los cortes procedentes de la falda, el pecho y la parte baja de la pierna son los que utilizaremos para braseados, guisados y estofados.
  • Es necesario fijarse en el aspecto de la carne: que tenga buen color (rojizo natural, ni rojo chillón, ni ocre) y que los bordes tengan un aspecto fresco, de un color blanco cremoso. Si el borde es demasiado amarillento, la carne es de un animal viejo. Este rasgo está bien valorado en el caso de las chuletas de vaca o de buey, pero no en el resto de las piezas.

Con utensilios de cocina:

  • Antes de cocinar la carne, deberemos retirar buena parte de la grasa exterior. Y, a la parte que conservemos, le haremos una serie de cortes en su exterior. De este modo, durante el cocinado, la grasa no ejercerá fuerza sobre la carne ni deformará la pieza, como si fuera una goma elástica. 
  • Un truco muy fácil de hacer para que la carne esté más tierna es cubrirla con un film de cocina y, con ayuda de una maza o con un rodillo de madera, dar unos golpes sobre el filete de carne para que las fibras se rompan un poco. El objetivo no es aplastar el filete de carne, sino romper las primeras fibras para que la pieza sea un poco más fácil de cocinar y de masticar. 
  • Si el filete es un poco más grueso, tipo bistec, podemos realizar unas pequeñas incisiones en la superficie (unos cortes paralelos en una dirección y luego otros perpendiculares, como si “cuadriculásemos” el filete, de esta manera el calor penetra en el interior rápidamente, se cocina la carne antes y queda más tierna porque las fibras superficiales se han cortado.

Con otros ingredientes:

  • Adobar o marinar también da buen resultado a la hora de hacer más fácil la cocción y masticación de la carne, además de aportar otras características, como un sabor y un aroma complementarios, capaces de  despertar sensaciones.
    • Para marinar se emplea una mezcla de aceite y algún elemento ácido ( unas gotas de zumo cítrico, vinagre de vino o de sidra, o un vaso de vino), y a esta preparación se le agregan unas hierbas aromáticas -como tomillo, albahaca o romero- en muy poca cantidad. Si el marinado va a realizarse durante más de 2 horas, se le pueden agregar hortalizas -como cebolla limpia y troceada, ajo, zanahoria, apio…-. Una vez que la mezcla está lista, se introduce la carne y se deja reposar durante un mínimo de 30 minutos y un máximo 12 horas (a más dureza, más tiempo de marinado). Por último, se escurre la carne para poder cocinarla. En algunos estofados se emplea parte del jugo del marinado, aunque esto no es lo habitual porque aporta demasiado sabor.
    • El adobo consiste en untar la pieza con una mezcla de aceite, ajo, pimentón o curry, alguna hierba aromática y sal. Se deja reposar el trozo de carne por lo menos durante 1 hora antes de cocinar, ya sea frita o asada. Este tipo de adobos son muy útiles para las piezas un poco más secas, como el lomo central, que no tiene grasa entreverada.
  • Otra forma de cocinar la carne para que esté tierna es la de revestirla con una capa de empanado, formado por harina, huevo batido y pan rallado  normal o pan rallado con trocitos de ajo, perejil y hasta de ralladura de limón. El empanado protege al alimento al cocinarlo, y hace que quede crujiente la superficie y jugosa la carne interior. Se emplea para la carne de todo tipo de animales, pero siempre cortada en finos filetes. Si empanamos una pieza gruesa -como una pechuga sin filetear, o cortada muy gruesa-, el exterior quedará perfecto, crujiente y apetitoso, pero el interior estará a medio cocinar. El método de cocinado del empanado es una fritura tradicional.

PEIO GARTZIA 

5 ENEMIGOS DE UNA DIETA SANA

La alimentación y la salud están relacionadas. Es por ello que, en la actualidad, muchas personas se preocupan por su dieta e intentan vigilar lo que comen: mejorar la alimentación contribuye a mantener un buen estado de salud. Así, es cada vez más habitual que nos preocupemos por comer abundantes frutas y verduras, que evitemos abusar de los dulces y la bollería o que intentemos minimizar el consumo de grasas de origen animal. Sin embargo, para llevar una dieta sana es preciso no quedarse solo con lo obvio, lo sabido y lo fácil de reconocer, sino estar atentos a otros detalles importantes, como los enemigos invisibles de nuestros  propósitos saludables.

 

El siguiente artículo desvela las cuestiones a las que debemos prestar atención a la hora de seleccionar los alimentos que configurarán nuestra alimentación habitual con el fin de no caer en las “trampas anti-salud”.

Los cinco enemigos de la alimentación saludable

En la publicidad o el etiquetado de un alimento, lo que “no” se dice sobre él es a menudo más importante que lo que sí se resalta. Por ejemplo: cuando una galleta se anuncia como “rica en fibra, calcio y omega-3″, podemos estar casi seguros de que tendrá mucho azúcar, mucha sal (sí, las galletas tienen sal), y pocas vitaminas. Y es que, a la hora de comer sano, estamos rodeados de “amistades peligrosas” invisibles y difíciles de identificar. Estas son cinco de ellas:

  1. El tamaño de las raciones. Lasporciones  de alimentos que consumimos han auemntad de forma exagerada en los últimos años, lo cual se traduce, de forma inevitable, en una mayor ingesta. Sin saberlo, al escoger el mismo producto que unos años atrás, obtenemos una mayor cantidad de alimento que, con toda probabilidad, consumiremos en su totalidad. El tema es preocupante, porque nuestras necesidades energéticas no han crecido en paralelo a esta aumento de energía consumida (más bien lo contrario), lo que acaba en un ingreso de calorías superior al gasto. Este exceso se almacena en forma de grasa corporal. 
  2. El tipo de grasas. Cuando leemos en una etiqueta “bajo en grasas” o “sin grasas”, pensamos de forma inmediata que se trata de un producto saludable. Pero esto no tiene por qué ser así. Las grasas no son, por norma, malas y por lo tanto, la tesis “cuantas menos, mejor” no es acertada. En realidad, este nutriente es necesario e imprescindible para múltiples funciones del organismo, y según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y Nutrición, del total de calorías consumidas a lo largo del día, entre el 20% y el 35% debería provenir de este nutriente. Pero la EFSA también diferencia con contundencia las recomendaciones de consumo según el tipo de grasas, y establece que, de grasas saturadas y grasas trans, cuantas menos, mejor. Estos son, por lo tanto, el tipo de grasas que debemos buscar en las etiquetas y minimizar su consumo, tal como aconsejan las autoridades en nutrición. 
  3. ¿Es integral o enriquecido con fibra? Esos dos conceptos no son sinónimos. Refinar los cereales (arroz y trigo, por ejemplo), es decir eliminar la capa externa que recubre el grano, supone perder la mitad de las vitaminas, de los minerales y de la fibra que contienen dichos cereales. De esta manera, el pan blanco o la pasta y el arroz refinados son menos nutritivos y también menos saludables, porque además de nutrientes, el refinado elimina entre 200 y 300 veces su contenido en sustancias fitoquímicas protectoras de la salud. En esta línea, la recomendación de las instituciones sanitarias es que se prioricen los cereales integrales, que no es equivalente a “enriquecidos con fibra”, ya que si bien aportarán más cantidad de ésta, no sucede lo mismo con las vitaminas, minerales y sustancias fitoquímicas. 
  4. La sal. Este condimento presente en casi todos los alimentos procesados, supone, consumido en exceso, un factor de riesgo clave en la hipertensión y en la enfermedad cardíaca. Es importante saber que solo el 25%-30% de la sal que ingerimos es añadida por nosotros mismos de forma voluntaria. El resto procede del consumo de alimentos tan cotidianos como el pan, la bollería, los cárnicos y derivados, los quesos, las salsas, las conservas, los platos precocinados, etc. Escoger de forma sistemática los productos “sin sal/sodio”, con “bajo contenido de sal/sodio” o con denominaciones equivalentes, o mejor aún, lo menos procesados posible, es una gran forma de evitar uno de los más grandes enemigos de una dieta saludable. 
  5. El etiquetado de declaraciones nutricionales. ¿Qué significa que una galleta de chocolate eslight? ¿Se puede comer tanta margarina ligera como se quiera? ¿Están los postres con un valor energético reducido destinados a la población con obesidad? La legislación que regula la declaraciones nutricionales y de salud no es conocida por la mayoría de la población, que ante este tipo de reclamos publicitarios se siente desorientada. Un producto puede etiquetarse como “light“, “ligero” o con “valor energético reducido” si las calorías se han disminuido, como mínimo, en un 30%. Pero esto no significa, claro está, que sean pocas, sobre todo si el producto original era muy rico en calorías (y grasas, y azúcares, y…).

MARÍA MANERA