EL LIMÓN Y LA NARANJA
PARA LOS QUE COCINAN:
(Si no cocinas, pasalo a quien lo hace, porque solo hará bien a la salud de quienes comen) Si tuvieras que hacer un guiso o pavo cocinado al horno, a la portuguesa, o lo que sea…
Sigue este consejo:
coloca una naranja entera y no pelada (lavada si!) en el cocido, guiso, o en una carne al horno… Realmente funciona, hasta parece un milagro, la grasa queda toda dentro de la naranja, basta cortarla para confirmarlo.
La naranja no modifica en nada el sabor de la comida ni de la carne al horno y quedan súper light!
Experimentá con un pedazo de salchicha o chorizo, poné a hervir el agua, perforá la salchicha con un tenedor, colocá la naranja en la olla y después la salchicha y….Comprobá, en 5 minutos la grasa está toda dentro de la naranja!
Después cociná la salchicha/chorizo y qué deliciosa queda… y la olla sin grasa…
Esto podrá servirle a alguien, por eso digo lo que aprendí.
TOMAR LIMONADA COMO AGUA,
TODOS LOS DÍAS Y MEJOR SI LE AGREGA UNA CUCHARADITA DE BICARBONATO.
El Limón (Citrus limonun Risso, Citrus limon (L.) Burm., Citrus medica) es un producto milagroso para matar las células cancerosas. Es10.000 veces más potente que la quimioterapia. ¿Por qué no estamos enterados de ello? Porque existen organizaciones interesadas en encontrar una versión sintética, que les permita obtener fabulosas utilidades.
Así que de ahora en adelante usted puede ayudar a un amigo que lo necesite,
haciéndole saber que le conviene beber jugo de limón con bicarbonato para prevenir la enfermedad. Su sabor es agradable. Y por supuesto no produce los horribles efectos de la quimioterapia.
Y sí tiene la posibilidad de hacerlo, plante un árbol de limón en su patio o jardín. Todas sus partes son útiles.
La próxima vez que usted quiera beber un jugo, pídelo de limón natural sin preservantes.
Cuántas personas mueren mientras este secreto ha estado celosamente guardado
para no poner en riegos las utilidades multimillonarias de grandes corporaciones?
Como usted bien lo sabe el árbol de limón es bajo.
No ocupa mucho espacio, Se le conoce con el nombre de Limonero, limón, (lima es dulce no como el limón que es ácido, su forma es diferente, también su color).
La fruta es un cítrico que viene en diferentes presentaciones su pulpa se la puede comer directamente o se la emplea normalmente, para elaborar bebidas, helados, dulces etc. El interés de esta planta se debe a sus fuertes efectos anti-cancerígenos.
Y aunque se le atribuyen muchas más propiedades, lo más interesante de ella es el efecto que produce sobre los quistes y los tumores.
Esta planta es un remedio de cáncer probado para los cánceres de todos los tipos. y el bicarbonato le cambia el PH de su cuerpo, Hay quienes afirman que es de gran utilidad
en todas las variantes del cáncer.
Se le considera además como un agente anti-microbial de amplio espectro contra las infecciones bacterianas y por hongos que son los que viven en lugares acidos, agregando el bicarbonato a tu limonada usted cambiás el Ph de tu organismo; es eficaz contra los parásitos internos y las lombrices, regula la tensión arterial alta y es antidepresiva, combate la tensión y los desórdenes nerviosos.
La fuente de esta información es fascinante: procede de uno de los fabricantes de medicinas más grandes del mundo, quien afirma que después de más de 20 pruebas de laboratorio, realizadas a partir de 1970 los resultadosos revelaron que: Destruye las células malignas en 12 tipos de cáncer, incluyendo el de colon, de pecho, de próstata, de
pulmón y del páncreas… Los compuestos de este árbol demostraron actuar 10,000 veces mejor retardando el crecimiento de las células de cáncer que el producto Adriamycin, una droga quimioterapéutica, normalmente usada en el mundo.
Y lo que es todavía más asombroso: este tipo de terapia, con el extracto de limón y el bicarbonato, destruye tan sólo las malignascélulas del cáncer y no afecta las células sanas.
Instituto de Ciencias de la Salud, L.L.C.
819 N. Charles Street
Baltimore, MD 1201

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA QUE LA CARNE QUEDE TIERNA
Cómo cocinar la carne para que quede tierna
Cuando preparamos un plato de carne -ya sea asada, a la plancha o estofada-, no solo es importante el sabor, la presentación. La textura juega un papel muy importante a la hora de disfrutar esa receta. De nada sirve una carne exquisita, muy aromática o muy bien presentada en la mesa si en el momento de cortarla o degustarla está demasiado dura y dificulta la masticación. Para evitar este contratiempo y conseguir ese punto deseado, el siguiente artículo ofrece varios consejos sencillos. Elegir bien la pieza y el corte, recurrir a algunos utensilios de cocina, o utilizar ciertas especias e ingredientes son algunos secretos para lograr que la carne quede tierna, además de sabrosa y apetecible.
Trucos sencillos para conseguir una carne tierna y apetitosa
En el mercado:
- Lo primero es comprar piezas “bien cortadas” (es decir, que sigan el corte clásico) y, en la medida de lo posible, evitar que nos den la última parte de la pieza “a la contra”: esa carne que es cortada con la dirección de la fibra será un filete difícil de masticar.
- El tipo de corte es muy importante. Los correspondientes al solomillo, lomo o chuletas, filetes y la parte superior de la pierna son cortes adecuados para cocinar a la plancha, salteados, rebozados y fritos (o asados, si son piezas grandes). En cambio, los cortes procedentes de la falda, el pecho y la parte baja de la pierna son los que utilizaremos para braseados, guisados y estofados.
- Es necesario fijarse en el aspecto de la carne: que tenga buen color (rojizo natural, ni rojo chillón, ni ocre) y que los bordes tengan un aspecto fresco, de un color blanco cremoso. Si el borde es demasiado amarillento, la carne es de un animal viejo. Este rasgo está bien valorado en el caso de las chuletas de vaca o de buey, pero no en el resto de las piezas.
Con utensilios de cocina:
- Antes de cocinar la carne, deberemos retirar buena parte de la grasa exterior. Y, a la parte que conservemos, le haremos una serie de cortes en su exterior. De este modo, durante el cocinado, la grasa no ejercerá fuerza sobre la carne ni deformará la pieza, como si fuera una goma elástica.
- Un truco muy fácil de hacer para que la carne esté más tierna es cubrirla con un film de cocina y, con ayuda de una maza o con un rodillo de madera, dar unos golpes sobre el filete de carne para que las fibras se rompan un poco. El objetivo no es aplastar el filete de carne, sino romper las primeras fibras para que la pieza sea un poco más fácil de cocinar y de masticar.
- Si el filete es un poco más grueso, tipo bistec, podemos realizar unas pequeñas incisiones en la superficie (unos cortes paralelos en una dirección y luego otros perpendiculares, como si “cuadriculásemos” el filete, de esta manera el calor penetra en el interior rápidamente, se cocina la carne antes y queda más tierna porque las fibras superficiales se han cortado.
Con otros ingredientes:
- Adobar o marinar también da buen resultado a la hora de hacer más fácil la cocción y masticación de la carne, además de aportar otras características, como un sabor y un aroma complementarios, capaces de despertar sensaciones.
- Para marinar se emplea una mezcla de aceite y algún elemento ácido ( unas gotas de zumo cítrico, vinagre de vino o de sidra, o un vaso de vino), y a esta preparación se le agregan unas hierbas aromáticas -como tomillo, albahaca o romero- en muy poca cantidad. Si el marinado va a realizarse durante más de 2 horas, se le pueden agregar hortalizas -como cebolla limpia y troceada, ajo, zanahoria, apio…-. Una vez que la mezcla está lista, se introduce la carne y se deja reposar durante un mínimo de 30 minutos y un máximo 12 horas (a más dureza, más tiempo de marinado). Por último, se escurre la carne para poder cocinarla. En algunos estofados se emplea parte del jugo del marinado, aunque esto no es lo habitual porque aporta demasiado sabor.
- El adobo consiste en untar la pieza con una mezcla de aceite, ajo, pimentón o curry, alguna hierba aromática y sal. Se deja reposar el trozo de carne por lo menos durante 1 hora antes de cocinar, ya sea frita o asada. Este tipo de adobos son muy útiles para las piezas un poco más secas, como el lomo central, que no tiene grasa entreverada.
- Otra forma de cocinar la carne para que esté tierna es la de revestirla con una capa de empanado, formado por harina, huevo batido y pan rallado normal o pan rallado con trocitos de ajo, perejil y hasta de ralladura de limón. El empanado protege al alimento al cocinarlo, y hace que quede crujiente la superficie y jugosa la carne interior. Se emplea para la carne de todo tipo de animales, pero siempre cortada en finos filetes. Si empanamos una pieza gruesa -como una pechuga sin filetear, o cortada muy gruesa-, el exterior quedará perfecto, crujiente y apetitoso, pero el interior estará a medio cocinar. El método de cocinado del empanado es una fritura tradicional.
PEIO GARTZIA

5 ENEMIGOS DE UNA DIETA SANA
La alimentación y la salud están relacionadas. Es por ello que, en la actualidad, muchas personas se preocupan por su dieta e intentan vigilar lo que comen: mejorar la alimentación contribuye a mantener un buen estado de salud. Así, es cada vez más habitual que nos preocupemos por comer abundantes frutas y verduras, que evitemos abusar de los dulces y la bollería o que intentemos minimizar el consumo de grasas de origen animal. Sin embargo, para llevar una dieta sana es preciso no quedarse solo con lo obvio, lo sabido y lo fácil de reconocer, sino estar atentos a otros detalles importantes, como los enemigos invisibles de nuestros propósitos saludables.
El siguiente artículo desvela las cuestiones a las que debemos prestar atención a la hora de seleccionar los alimentos que configurarán nuestra alimentación habitual con el fin de no caer en las “trampas anti-salud”.
Los cinco enemigos de la alimentación saludable
En la publicidad o el etiquetado de un alimento, lo que “no” se dice sobre él es a menudo más importante que lo que sí se resalta. Por ejemplo: cuando una galleta se anuncia como “rica en fibra, calcio y omega-3″, podemos estar casi seguros de que tendrá mucho azúcar, mucha sal (sí, las galletas tienen sal), y pocas vitaminas. Y es que, a la hora de comer sano, estamos rodeados de “amistades peligrosas” invisibles y difíciles de identificar. Estas son cinco de ellas:
- El tamaño de las raciones. Lasporciones de alimentos que consumimos han auemntad de forma exagerada en los últimos años, lo cual se traduce, de forma inevitable, en una mayor ingesta. Sin saberlo, al escoger el mismo producto que unos años atrás, obtenemos una mayor cantidad de alimento que, con toda probabilidad, consumiremos en su totalidad. El tema es preocupante, porque nuestras necesidades energéticas no han crecido en paralelo a esta aumento de energía consumida (más bien lo contrario), lo que acaba en un ingreso de calorías superior al gasto. Este exceso se almacena en forma de grasa corporal.
- El tipo de grasas. Cuando leemos en una etiqueta “bajo en grasas” o “sin grasas”, pensamos de forma inmediata que se trata de un producto saludable. Pero esto no tiene por qué ser así. Las grasas no son, por norma, malas y por lo tanto, la tesis “cuantas menos, mejor” no es acertada. En realidad, este nutriente es necesario e imprescindible para múltiples funciones del organismo, y según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y Nutrición, del total de calorías consumidas a lo largo del día, entre el 20% y el 35% debería provenir de este nutriente. Pero la EFSA también diferencia con contundencia las recomendaciones de consumo según el tipo de grasas, y establece que, de grasas saturadas y grasas trans, cuantas menos, mejor. Estos son, por lo tanto, el tipo de grasas que debemos buscar en las etiquetas y minimizar su consumo, tal como aconsejan las autoridades en nutrición.
- ¿Es integral o enriquecido con fibra? Esos dos conceptos no son sinónimos. Refinar los cereales (arroz y trigo, por ejemplo), es decir eliminar la capa externa que recubre el grano, supone perder la mitad de las vitaminas, de los minerales y de la fibra que contienen dichos cereales. De esta manera, el pan blanco o la pasta y el arroz refinados son menos nutritivos y también menos saludables, porque además de nutrientes, el refinado elimina entre 200 y 300 veces su contenido en sustancias fitoquímicas protectoras de la salud. En esta línea, la recomendación de las instituciones sanitarias es que se prioricen los cereales integrales, que no es equivalente a “enriquecidos con fibra”, ya que si bien aportarán más cantidad de ésta, no sucede lo mismo con las vitaminas, minerales y sustancias fitoquímicas.
- La sal. Este condimento presente en casi todos los alimentos procesados, supone, consumido en exceso, un factor de riesgo clave en la hipertensión y en la enfermedad cardíaca. Es importante saber que solo el 25%-30% de la sal que ingerimos es añadida por nosotros mismos de forma voluntaria. El resto procede del consumo de alimentos tan cotidianos como el pan, la bollería, los cárnicos y derivados, los quesos, las salsas, las conservas, los platos precocinados, etc. Escoger de forma sistemática los productos “sin sal/sodio”, con “bajo contenido de sal/sodio” o con denominaciones equivalentes, o mejor aún, lo menos procesados posible, es una gran forma de evitar uno de los más grandes enemigos de una dieta saludable.
- El etiquetado de declaraciones nutricionales. ¿Qué significa que una galleta de chocolate eslight? ¿Se puede comer tanta margarina ligera como se quiera? ¿Están los postres con un valor energético reducido destinados a la población con obesidad? La legislación que regula la declaraciones nutricionales y de salud no es conocida por la mayoría de la población, que ante este tipo de reclamos publicitarios se siente desorientada. Un producto puede etiquetarse como “light“, “ligero” o con “valor energético reducido” si las calorías se han disminuido, como mínimo, en un 30%. Pero esto no significa, claro está, que sean pocas, sobre todo si el producto original era muy rico en calorías (y grasas, y azúcares, y…).
MARÍA MANERA

ALIMENTOS QUE RETRASAN EL APETITO
El tipo de alimento, consistencia, forma de cocinado o densidad nutritiva influyen en la sensación repentina del hambre o, por el contrario, en el retraso del apetito
Un plato de macarrones con verduras no provoca la misma respuesta en la sensación de hambre y saciedad de distintos individuos. Unas personas volverán a tener apetito, o incluso hambre, al poco tiempo de haberlos comido, mientras que otras aguantarán sin probar bocado hasta la siguiente comida.
La respuesta a los alimentos es distinta según las personas, pese a que las rutas metabólicas para aprovechar los nutrientes sean las mismas.
Una consecuencia derivada de estas diferencias es la sensación más marcada de tener hambre o, todo lo contrario, la sensación de saciedad y de retraso del apetito,pese a haber comido lo mismo. Entonces, ¿hay alimentos más indicados para retrasar el apetito? ¿Cuáles son los momentos en los que más interesan y por qué? ¿Es preciso echar mano de los complementos que sacian para aplacar las ganas de comer? El siguiente artículo aborda estas cuestiones.
Por qué unos alimentos sacian más que otros
Cuando se comen alimentos ricos en azúcares refinados, hay un rápido incremento de la glucosa en la sangre. Esta se metaboliza de forma muy veloz por lo que, al poco tiempo, su cantidad se reduce de forma drástica. Este descenso es un mecanismo natural del metabolismo que nos despierta de nuevo el apetito por el azúcar y nos provoca hambre. Pero además del tipo de alimento que se consuma y su composición nutricional(contenido en fibra, carbohidratos, proteínas, grasas o agua), otros factores también influyen en la sensación repentina y/o continua del apetito o, por el contrario, en el retraso en las ganas de comer.
La consistencia de los alimentos escogidos (según sean sólidos o líquidos), el modo de cocinarlos (cocciones más largas hacen que los alimentos ricos en carbohidratos estén predigeridos, por lo que la absorción de sus azúcares es más rápida), su densidad nutritiva, la combinación alimentaria o la cantidad ingerida son algunos elementos que afectan al grado de saciedad de un alimento. Influyen hasta el punto de que tras su consumo se vuelva a tener apetito antes o se puedan pasar más horas sin comer.
La dificultad es mayor cuando esas pulsiones repentinas en el apetito -o esa apetencia desordenada- obedece a mecanismos fisiológicos, neurobiológicos y hormonales más complejos, como una absorción de los nutrientes más rápida, una alteración en los mecanismos de la saciedad o los “food-cravings” (deseos intensos o necesidad de ingerir un alimento específico. En estos casos, el apoyo de un dietista-nutricionista que guíe y dirija el modo de comer y la distribución de los alimentos es de gran ayuda.
Alimentos que interesan para retrasar el apetito
El contenido de los alimentos en fibra, carbohidratos complejos, proteínas y agua se asocia de forma positiva con un mayor índice de saciedad, mientras que el contenido en grasa se vincula a una menor capacidad para calmar el apetito.
- Alimentos ricos en fibra. Una ensalada, una crema vegetal o unas verduras de entrante en el menú, así como tomar la fruta bien lavada con piel un rato antes de las comidas principales, son buenas medidas para incrementar el aporte de fibra a la dieta en el momento oportuno.
- Tentempiés con proteína. Los bocadillos de pan integral con jamón serrano, atún o bonito, o los sándwiches vegetales con tofu, se presentan como una alternativa sana e interesante por su saludable aporte en fibra y en proteínas. Incluir algo de proteína en cada comida principal (también en el desayuno) permite aprovecharse de su capacidad de saciar. En este caso, no es preciso que carnes, pescados o huevos se sirvan siempre como plato principal, sino que se contemplen también como ingredientes de otros platos.
- Alta densidad nutritiva. Un puñado de mezcla de frutas desecadas y de frutos secos es un ejemplo de aperitivo que reúne las anteriores sugerencias. Muy efectivo para este fin son los arándanos. Sólo unos pocos te dan la sensación de saciedad.
- Otras opciones son los platos que combinan cereales y legumbres (ensalada de pasta con gusiantes) o cereales y frutos secos (muesli, pan de frutos secos, arroz con leche y avellanas, pan untado con crema natural de frutos secos, avellanas, almendras, tahini).
Nuevos descubrimientos para retrasar el apetito
La industria alimentaria y la farmacéutica centran gran parte de sus esfuerzos de investigación y desarrollo en dar respuesta a esta cuestión: cómo reducir o retrasar el apetito. Los complementos alimenticios o los nuevos alimentos diseñados con estas características suelen estar dirigidos a públicos muy concretos, como el gran colectivo de personas que desea o tiene la necesidad de perder peso.
Martha Zudaire



