feb 25

Si quieres comer sano y llevar una dieta equilibrada para tener un cuerpo sano, incorporarás las verduras de hoja verde en tu dieta.

 

Las verduras de hoja verde, por su contenido en magnesio y clorofila, ayudan a resolver trastornos como las contracturas musculares y la anemia

 

Sensaciones habituales de cansancio, tensión muscular e incluso calambres o temblores musculares, que se acentúan más por la noche, pueden ser consecuencia de la deficiencia mineral de magnesio (también de potasio). Muchas personas se ven reflejadas en estos síntomas, que no revelan la existencia de enfermedad, pero sí una sensación de persistente malestar, por el cansancio que supone para el organismo la tensión muscular constante.

Si se analizan los hábitos alimentarios actuales, no es difícil que a medio y largo plazo se refleje física y psíquicamente la falta de estos minerales. Son las verduras de hoja verde, los frutos secos, las legumbres y los cereales integrales (principalmente el germen de los cereales), los alimentos en los que abundan. Pero comer verduras, y sobre todo, comer cada día las dos raciones de hortalizas o verduras aconsejadas por los organismos de salud pública y nutrición, sigue siendo una asignatura pendiente para gran parte de la población. La poca costumbre de comer este tipo de alimentos a diario, y menos aún frutos secos y alimentos integrales, pueden explicar la aparición a largo plazo de cansancio permanente y lesiones musculares, o la sensación de agarrotamiento y de piernas pesadas e hinchadas.

Se necesitan como mínimo dos raciones diarias de hortalizas para proveer al organismo de todos los nutrientes que concentran estos alimentos. “Algo verde” tanto en la comida como en la cena, al menos una ensalada diaria y otra ración como plato principal o como acompañamiento de un segundo plato, es la aportación ideal de estos alimentos en un día.

Son varias las razones nutricionales que aconsejan comer verde. Principalmente porque su ausencia se refleja en la salud física y en el estado de ánimo. Son la fuente natural más concentrada en fibra, colorantes y vitaminas antioxidantes; además, su riqueza en minerales como el potasio y el magnesio, que participan directamente en la contracción y relajación muscular, tiene sus repercusiones en el estatus nutricional tanto de quien las consume como de quien no. El hecho de que sean la fuente natural más concentrada en fibra, colorantes y vitaminas antioxidantes; y su riqueza en minerales como el potasio y el magnesio, que participan directamente en la contracción y relajación muscular, tiene sus repercusiones en el estatus nutricional de quien las consume o no las incluye de forma habitual.

Salud muscular

Se necesitan como mínimo dos raciones diarias de hortalizas para proveer al organismo de todos sus nutrientes

El magnesio está distribuido en nuestro organismo fuera y dentro de las células. Su forma extracelular interviene en la transmisión nerviosa y muscular (neuromuscular), y desempeña una función primordial en la relajación muscular y en el buen funcionamiento del músculo cardiaco (corazón). El magnesio intracelular forma parte de la matriz ósea.

Si cualquier persona puede notar la carencia de magnesio en su tono muscular, la falta de este mineral en los deportistas adquiere todavía más valor. Este mineral desempeña, en equilibrio con el calcio, un rol importante en la función del músculo, en sus movimientos de relajación y contracción. Un déficit de magnesio originaría una excitación nerviosa y muscular excesiva (calambres, mialgias o dolor muscular intenso), latidos cardiacos irregulares y debilidad.

Además, este mineral está implicado en los procesos metabólicos de transferencia y liberación de energía. El esfuerzo muscular que se hace durante el deporte (unos deportes son más exigentes que otros), genera pérdida de magnesio, y la falta del mismo conduce a una reducción de la capacidad de resistencia y de adaptación al esfuerzo. De ahí que los deportistas deban tener presentes a los vegetales cada día como fuente esencial de este mineral.

 

Información  aportada por la Revista Consumer

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feb 21

Un aporte dietético adecuado de vitamina B12 funciona como tratamiento preventivo y terapéutico de la anemia perniciosa.

La anemia perniciosa es una enfermedad relacionada con la falta de vitamina B12. Responde sobre todo a causas fisiológicas propias del envejecimiento, ya que en esta edad se reduce la capacidad de absorción intestinal de dicha vitamina. Durante los años previos a la aparición de los problemas de absorción, asegurar una reserva en el organismo de cobalamina (forma activa de la vitamina) con la ingesta de alimentos de origen animal, es muy importante para que este tipo de anemia no se manifieste durante la tercera edad.

 

Dieta para la prevención

Para tratar a tiempo las deficiencias nutricionales en los ancianos, es imprescindible una dieta adecuada para asegurar las reservas necesarias de nutrientes antes de que aparezcan problemas de absorción. Asimismo, las revisiones médicas periódicas deberían incluir una analítica completa de niveles de proteínas; de minerales como el hierro, el potasio, el fósforo y el calcio; y de vitaminas como el ácido fólico y la vitamina B12. Un análisis de sangre rutinario y el tratamiento nutricional oportuno podrían mejorar el estado mental deteriorado de muchos ancianos. De hecho, se ha constatado que muchos de los trastornos mentales considerados incurables por deberse a la edad y al envejecimiento (falta de fluidez verbal, de coordinación y de memorización), son en realidad malestares pasajeros si se tratan a tiempo con los nutrientes adecuados.

El hígado almacena vitamina B12, por lo que la anemia perniciosa no se desarrolla hasta que no hayan transcurrido de 2 a 4 años desde que el organismo dejó de absorberla. Un aporte dietético adecuado de vitamina B12 funcionaría, por tanto, como tratamiento preventivo y terapéutico de la anemia perniciosa, mediante la creación de reservas de dicha vitamina cuando el organismo es aún capaz de absorberla. Sin embargo, una vez que la persona anciana ha sido diagnosticada de anemia perniciosa, el tratamiento nutricional consiste en la administración de inyecciones de vitamina B12, debido a que la mayoría de las personas que padecen esta deficiencia no pueden absorber la vitamina B12 tomada por la boca.

Para prevenir situaciones de riesgo, se debe reforzar con una dieta equilibrada el aporte de vitamina B12 incluyendo a diario alimentos de origen animal. Son estos los únicos que contienen cobalamina de forma natural, la forma activa de esta vitamina.

Una ración de hígado de calidad resuelve el aporte dietético de vitamina B12 y de otros nutrientes cuya deficiencia también provoca anemia, como el ácido fólico y el hierro. Las carnes en general (las rojas en particular), los pescados y mariscos, los huevos y los lácteos también contienen cobalamina.

             La deficiencia de vitamina B12 se presenta, en mayor o menor medida, en todas las personas mayores. Generalmente su incidencia aumenta en la tercera edad, ya que responde sobre todo a causas fisiológicas propias del envejecimiento. Cuando envejecemos el estómago segrega menos ácido clorhídrico. Esta reducción conduce irremediablemente a una situación de hipoclorhidria, causa directa de la deficiencia nutricional de vitamina B12.

Anemias nutricionales

 
Las anemias son enfermedades en las que los glóbulos rojos (hematíes) y la proteína que transporta el oxígeno por la sangre (hemoglobina), presentan valores inferiores a los normales. Los hematíes contienen la hemoglobina, que les permite transportar oxígeno desde los pulmones a todas las células del organismo. En la anemia la sangre no puede transportar una adecuada cantidad de oxígeno. Esta falta de oxigenación provoca la aparición de diversos síntomas como fatiga, debilidad o incapacidad para realizar ejercicio por agotamiento. Si la anemia es muy grave pueden aparecer trastornos mentales o la persona puede sufrir un paro cardiaco.

En las anemias nutricionales, el tratamiento único y exclusivo es la dietoterapia. El objetivo es corregir con nutrientes específicos y con una dieta adecuada la deficiencia de los nutrientes implicados directamente en la hematopoyesis o formación de las células sanguíneas como los glóbulos rojos. Estos nutrientes son mayoritariamente el hierro, el ácido fólico y la vitamina B12, y también la vitamina C.

Existe una relación muy estrecha entre el déficit de vitamina B12 y el de folatos. En muchas ocasiones, el diagnóstico de anemia por falta de folatos enmascara una anemia por falta de vitamina B12. El ácido fólico corrige la anemia causada por la deficiencia de vitamina B12 y retrasa el diagnóstico, pero no previene la progresión hacia el daño neurológico. Por ello, ante esta situación, se deben descartar todas las posibilidades de deficiencia nutricional e instaurar el tratamiento dietético más efectivo.

(Información  aportada por la revista Consumer.)

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feb 18

Podemos mejorar la salud de nuestro corazón y evitar serios problemas de corazón cuidando nuestra manera de comer y llevando una dieta equilibrada y comiendo aquellos alimentos que nos mejoran nuestro cuerpo. Las nueces son una fuente de salud para nuestro corazón.

 

Las nueces son los frutos secos grasos más ricos en ácidos grasos Omega 3, como los del pescado azul; con reconocidas propiedades cardiosaludables.

 

Las nueces son alimentos grasos especialmente ricos en ácidos grasos poliinsaturados, del tipo Omega 3, siendo  mayor el contenido de este tipo de grasa con respecto a otros frutos secos.

 

 Esta grasa de efectos cardiosaludables, también está presente en los aceites de semillas y en la grasa del pescado azul.

 

Por tanto, una persona que incluya en su dieta estos alimentos en la cantidad y frecuencia recomendada de acuerdo a una dieta equilibrada, ya está aportando este tipo de ácidos grasos y se está beneficiando de sus beneficios. Este tipo de grasa, manifiesta un efecto protector del corazón puesto que disminuye el nivel de colesterol en sangre y reduce la viscosidad de la sangre, disminuyendo así el riesgo de arteriosclerosis y la formación de trombos (trombosis).

 

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feb 15

 

 

Comer sano nos beneficia nuestro cuerpo y nuestra salud.    Llevar  una dieta  adecuada puede ayudar en la salud de  nuestro sistema respiratorio.    

 

Algunos componentes de la dieta mediterránea contribuyen a la buena salud del sistema respiratorio y a evitar la aparición de algunas enfermedades crónicas como el asma.

 

En la generación y regeneración de las mucosas dañadas e inflamadas, la vitamina A juega un papel fundamental.

 

Pero las vitaminas C y E también cumplen un doble propósito en la salud del sistema respiratorio. Un zumo de naranja natural por la mañana es un buen refuerzo de vitamina C, también presente en el resto de cítricos (mandarinas, limón, pomelo), kiwis, tomates y pimientos.

 

Por otro lado, acostumbrarse a tomar un puñado de frutos secos (nueces) cada día  es una buena garantía para aportar vitamina E, un importante antioxidante y muy apropiado para estos casos. Esta vitamina también es abundante en el aceite de oliva virgen extra y en el germen de trigo.

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feb 12

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En nuestra dieta equilibrada el calcio es un mineral  de suma importancia para la salud de nuestro cuerpo. A continuación se detalla un menú ideal con alimentos con un alto porcentaje de calcio.

EL MENU IDEAL PARA TUS HUESOS

 

DESAYUNO

Muesli con leche o yogur o bien tostadas con queso.

 

MEDIA MAÑANA

Tres o cuatro higos secos.

 

ALMUERZO

Ensalada variada con semillas de sésamo.

Tortilla de espárragos de los huevos o tofu a la plancha o al vapor.

Naranja

 

MERIENDA

Bocadillo pequeño de queso o un yogurt natural o un puñado de almendras tostadas.

 

CENA

Judías verdes, zanahorias y cebollas al vapor y aliñadas con aceite y vinagre.

Sardinillas con un par de tostadas.

 

 

 

Sabemos que los productos lácteos nos aportan una buena cantidad de calcio pero también los siguientes alimentos:

 

(Cantidad de calcio por 100g)

 

Queso de bola              770 mg

Semillas de sésamo      670 mg

Sardinas en lata             550 mg

Tofu                                510 mg

Higos secos                    250 mg

Almendrasy avellanas     230 mg

Garbanzos                      135 mg

Almejas y berberechos   120 mg

Muesli                              110 mg

Huevos                              51 mg

Naranjas                            42 mg

Judías verdes y

Verduras en general          33 mg

Cebollas                             31 mg

Habas                                 22 mg

 

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EL CALCIO EN NUESTRA DIETA EQUILIBRADA – II