feb 25

6.    REEDUCA TU CEREBRO

 

¿QUIEN LO DICE?

 

“La dieta actual, y en concreto los productos procesados, provocan un desorden del metabolismo que lleva al cerebro a reclamar comida aunque no la necesitemos. Para adelgazar es necesario “reeducar” al cerebro, volviendo a una alimentación más cercana a nuestra naturaleza”, asegura el Dr. Yann Rougier, autor de “Adelgaza conmigo” (Planeta Prácticos).

 

COMO HACER EL CAMBIO

 

Rougier ha creado el método del Slim Data (SD) que otorga un valor (de 0 a 100) y un color (verde, naranja, rojo o violeta) a cada alimento. Relacionado con el índice glucémico y el tipo de cocción, el SD señala “el poder de ese alimento para almacenar grasa”. Así, un SD bajo indica “bajo poder de almacenamiento de grasa” y viceversa. El método contempla tres fases de 21 días.

 

PAUTAS A SEGUIR

 

El libro te ayuda a comprender por qué una pasta muy cocida tiene un SD más alto que si está al dente; que las proteínas son esenciales para mantener un metabolismo eficaz  y que te conviene  reducir el índice  glucémico del arroz o las patatas incluyendo verduras.

 

EL RESULTADO

 

Puedes llegar a perder hasta 12 kilos en ocho meses, sin pasar de hambre. El  libro intenta reeducar el cerebro que, a fin de cuentas, es el órgano que gobierna nuestro  apetito y el peso.

 

 

 

7.    LIMITA LA BEBIDA AZUCARADA

 

¿QUIEN LO DICE?

 

Las tazas de obesidad  en Occidente han crecido en paralelo al aumento de consumo de refrescos azucarados.

 

“Una persona que tome unas 250 calorías diarias en forma de estas bebidas (una lata de refresco tiene 140), habrá sumado más de 90.000 al año, equivalentes a 12 kilos”, según los expertos.

 

COMO HACER EL CAMBIO

 

Para  no sumar calorías vacías, cambia los refrescos, zumos azucarados y  bebidas alcohólicas por agua.

 

PAUTAS A SEGUIR

 

Si desayunas, comes, meriendas y cenas con una bebida de este tipo, sólo en refrescos puedes llegar a tomar 500 calorías al día, que ni sacian ni nutren.

 

EL RESULTADO

 

Puedes perder 14 kilos en seis meses si limitas los refrescos o sólo uno o dos a la semana.

 

 

 

 

 

 

COMO CALCULAR LA DENSIDAD ENERGETICA (DE)

 

 

No hay más que dividir el total de calorías por los gramos.

 

Por ejemplo, si 28 g de queso fresco tienen 60 calorías, la DE de ese queso será 60:28=2.1

 

Si 100 g de brócoli tienen 28 calorías, su DE será 28:100 = 0,28

 

Si un bollo industrial normal de 50 g tiene 210 calorías su DE será 4.2

 

En general las frutas y las verduras, los lácteos descremados y los pescados blancos tienen DE menos de 1.

Las carnes magras están entre el y el 2.

Las carnes grasas, los embutidos y la bollería superan el 3 y el 4.

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feb 22

3.    CUIDADO  CON EL VOLUMEN

 

¿QUIEN LO DICE?

 

La Dra. Barbara Rolls de la Universidad de Pennsylvania (E.E.U.U.) esgrime estudios que demuestran que los humanos “tendemos a tomar el mismo volumen de comida cada día, independientemente de las calorías”. 

 

Creadora del concepto de “volumetría” (relación que existe entre el volumen de un alimento, sus calorías y su capacidad saciante),  asegura que la obesidad  no se puede combatir con el mensaje “hay que comer menos”. Para ella, la clave se encuentra en vigilar la densidad energética (calorías por unidad de peso) de los alimentos.

 

COMO HACER EL CAMBIO

 

Incluye más agua, verduras y fibra en los platos. Por ejemplo, un plato de alubias co chorizo y tocino, y poco caldo tiene el triple de calorías que uno de alubias caldosas preparado con verduras (cebolla, puerro, tomate, zanahoria, etc).

 

Un  plato de sopa de verduras tiene la sexta parte de calorías que uno de paella del mismo volumen. Un bol de uvas frescas tiene la cuarta parte de calorías que uno de uvas pasas

 

PAUTAS A SEGUIR

 

Cuando te sientes a la mesa con mucha hambre recuerda, cuanto más seco es un alimento, más calorías tiene en relación con el volumen. Por eso, prepara muchas sopas, ensaladas guisos caldosos o acompaña la carne y el pescado con una gran ensalada. Así te podrás permitir raciones más grandes.

 

EL RESULTADO

 

En cuatro meses podrás perder hasta siete kilos sin pasar hambre. Eso sí, en tu nevera no pueden faltar verduras (frescas o congeladas), conservas naturales, frutas, yogures bajos en calorías, sopas y zumos que no tengan azúcar añadido.

 

 

 

4.    REVISA TU IDEA DE RACION

 

¿QUIEN LO DICE?

 

“La mayoría de los obesos tienen distorsionada la idea de lo que es una ración”, indica Giuseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas Nutricionistas.

 

COMO HACER EL CAMBIO

 

Intenta comer en platos pequeños y no repitas. Sirve los alimentos ya emplatados (deja la fuente en la mesa es poner la tentación al alcance de la mano). Recuerda que una ración de sopa, pasta, patatas o legumbres es un bol: una de carne o pescado es un trozo del tamaño de la palma de la mano.

 

PAUTAS A SEGUIR

 

Si desde niña has oído decir que la gordura se hereda y que lo tuyo es hereditario, intenta rebelarte contra ese “destino familiar” y consulta a un endocrino.

 

EL RESULTADO

 

Con la ayuda de un nutricionista no sólo perderás los kilos que te sobran sino que tendrás controlados tus niveles de azúcar y colesterol.

 

 

 

5.    SOBREMESAS MENOS LARGAS

 

¿QUIEN LO DICE?

 

“Cuando termines de comer, levántate”, proponen desde la Universidad de Texas (E.E.U.U.). Las  personas que permanecen largo rato sentadas en la mesa tienen más probablilidades de seguir comiendo y bebiendo (lo que supone entre 200 y 500 calorías más al día) y mayor riesgo de exceso de peso.

 

COMO HACER EL CAMBIO

 

 

Levántate de la mesa en cuanto acabes de comer. Recuerda que son necesarias tres semanas para interiorizar un hábito.

 

PAUTAS A SEGUIR

 

Si tus comidas duran más de dos horas y, durante ese tiempo, sigues bebiendo y comiendo, antes de ponerte a dieta deberías salir a caminar durante un mes, nada más terminar de comer.

 

EL RESULTADO

 

Si sigues esta estrategia, puedes perder hasta siete kilos en cinco meses.

 

 

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feb 19

cd735f035_a1¿ESTAS HARTA DE LA CANTINELA DE SIEMPRE: COMER MENOS Y MOVERSE MAS?

 

LAS SIGUIENTES 7 ESTRATEGIAS HAN DEMOSTRADO RESULTAR EFICACES. 

 

CADA ESTRATEGIA  SE PUEDE HACER INDISTINTAMENTE DE LAS DEMAS.

 

 

1.    ELIGE HIDRATOS RICOS EN FIBRA

 

¿QUIEN LO DICE?

 

 En un estudio con 74.000 mujeres, expertos de la Universidad de Harvard (E.E.U.U.) comprobaron que las que toman hidratos de carbono ricos en fibra (dos raciones al día)  tenían la mitad de riesgo de exceso de peso que las que optaban por los carbohidratos refinados.

 

COMO HACER EL CAMBIO

 

Sustituye el pan, la pasta, los cereales o el arroz blancos (carbohidratos que el organismo convierte rápidamente en glucosa) por sus variedades integrales. Reduce el consumo de dulces, bollería etc.

 

Añade verduras a los alimentos con fécula (patatas, legumbres, pasta, arroz, el pan del bocadillo) para aumentar así su contenido en fibra y reducir el índice glucémico.

 

 PAUTAS A SEGUIR

 

Para conseguir el ideal de 25 g de fibra al día, sigue este plan:

 

Para el desayuno, toma frutas, una tostada de pan integral con queso fresco y café.

 

Para comer, toma un bol de legumbres con verdura o menestra, o verduras a la plancha con algo de proteína (un trozo de pollo, filete, salmón…no mayor que la palma de la mano), y una rebanada de pan de cereales.

Entre horas (dos o tres veces al día), toma una pieza de manzana, pera o kiwi o un yogur.

 

Para cenar, opta por una ensalada variada (berros, lechuga, tomate, cebolla, pimiento) o una sopa, con tortilla francesa o jamón cocido o pescado y una rebanada de pan integral.

 

EL RESULTADO:

 

Si sigues correctamente este plan, puedes perder hasta 12 kilos en ocho meses y casi si darte cuenta. Además notarías cómo mejora tu regularidad intestinal, el aspecto de tu piel y tu ritmo de sueño.

 

 

 

2.    CAMBIA COMIDA RAPIDA POR LENTA

 

¿QUIEN LO DICE?

 

 “Las personas que comen deprisa toman entre 200 y 400 calorías más al día que las que comen despacio”, explican los expertos de la Clínica Mayo (E.E.U.U.)

 

La razón, que al comer deprisa, no dan tiempo a que su organismo reconozca la señal de que la sensación de  hambre ya ha sido atendida.

 

COMO HACER EL CAMBIO

 

Aprendiendo a comer con gusto y con rituales civilizados. “Comer no es tragar ni engullir”, señalan los expertos.

 

PAUTAS A SEGUIR.

 

Si tu exceso de peso es consecuencia de tu falta de disciplina al comer, imponte estos seis mandamientos:

 

  1. No comas jamás de pie.
  2. No comas viendo la tele, leyendo o ante el ordenador (computadora).
  3. Come siempre sentada a una mesa bien puesta (no en una bandeja)
  4. Apoya los cubiertos entre los bocados.
  5. No  tomes nada directamente de la nevera, el paquete, la cazuela o la fuente.
  6. Cambia cantidad de comida por calidad.

 

EL RESULTADO

 

Te convertirás en un gourmet, te aficionarás a los programas de cocina e incluso, sabrás en qué consiste el movimiento “slow food” y, en el camino, habrás perdido ocho kilos.

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feb 16

Un menú preventivo que ayude en invierno a hacer frente a los enfriamientos e infecciones pasa por seleccionar, de la enorme lista de alimentos de temporada, las frutas y hortalizas con mayores propiedades protectoras.

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Calabaza hasta en la sopa

La particularidad nutricional más reseñable de la calabaza es el contenido en vitamina A, un nutriente que ocupa un lugar destacado en la prevención de infecciones al fortalecer el sistema de defensas.

 

En invierno, es frecuente que las defensas bajen debido a un mayor desarrollo de virus infecciosos y a las diferencias de temperatura entre distintos espacios. A esta propiedad se suma que la vitamina A nutre las mucosas. Esto explica que comer calabaza (en crema o asada en tacos) sea un remedio eficaz para sanar las irritaciones de la garganta y las “pupas” en la boca. Incluso alivia la gastritis por su acción emoliente (suavizante) y protectora de la mucosa irritada del estómago.

Gracias a esta cualidad, el consumo de calabaza está indicado en el tratamiento dietético de la acidez de estómago, la dispepsia (mala digestión), la pirosis y la úlcera gastroduodenal.

Criterios de calidad en la compra y conservación

Dada la gran variedad de calabazas, éstas se pueden encontrar en los mercados durante todo el año. Se deben elegir los ejemplares firmes, con la piel intacta y sin cortes ni daños. Si se van a comprar calabazas de verano, son preferibles las de tamaño medio para que su sabor esté desarrollado y la carne aún no se haya vuelto amarga y fibrosa.

El tamaño de las calabazas de invierno suele ser grande, por lo que en general se comercializan en porciones. En este caso, conviene seleccionar las calabazas cuya carne no sea demasiado blanda en la zona externa. Una piel brillante puede indicar que aún está inmadura. Si su apariencia es algo áspera, se corre el riesgo de que esté demasiado madura y la carne tenderá a ser fibrosa. Es preferible que conserve el rabo o pedúnculo, ya que éste evita la pérdida de humedad.

 

Las calabazas de invierno tienen una vida útil mayor, debido a un menor contenido en agua y a la piel, que supone una barrera protectora del fruto. Si se mantienen en buenas condiciones y en función de la variedad, se conservan hasta seis meses.

En verano también es fácil encontrar calabazas, aunque son más perecederas que las de invierno. Su piel fina no protege la carne. Por tanto, se han de manipular con cuidado para evitar que se deterioren. Se pueden conservar una semana en la nevera envueltas en una bolsa de plástico perforada. Si se congelan, previamente escaldadas, se mantienen hasta un mes.

 

Como norma general, estas hortalizas se han de proteger frente a focos de calor, frío y luz. No se deben conservar en el frigorífico los ejemplares enteros, aunque una vez cortados en porciones sí se requiere su refrigeración, protegidas con un film de plástico. Cuando ya se ha cocinado, la calabaza se conserva en la nevera o en el congelador. Si se congela cruda, hay que tener en cuenta que la descongelación supone pérdidas de volumen y humedad.

Granada, la fruta de invierno

Es un alimento representativo de los meses fríos. La riqueza de la granada en antioxidantes, más abundantes si se toma en zumo, se concibe como refuerzo indiscutible del sistema de defensas. Además, aporta un gusto peculiar a distintas recetas, no sólo a los postres.

Junto con la granada, los cítricos (mandarinas y naranjas) son frutas obligadas en los menús de invierno, en parte, por ser representativas de la gastronomía, estar en temporada y ser muy ricas en vitamina C. Este nutriente es efectivo, no tanto para evitar los resfriados, como para reducir el malestar y la duración de los síntomas.

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feb 13

 

 

 

 

 

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Según los orientales, tenemos siete chakras. Cada uno corresponde a un color del arco iris y cumplen funciones energéticas específicas.

 

Sácales partido con estos alimentos.

 

INDIGO : ENERGIA PSIQUICA

 

Las moras, casis, las frambuesas,…estos frutos rojos contiene antocianina, un pigmento antioxidante – cuyo tinte va desde el color rojo hasta el índigo – que tiene propiedades antiinflamatorias y es muy eficaz para combatir los radicales libres. El índigo, color del sexto chakra (el del tercer ojo) encarna la energía física.

 

 VERDE BRONCE : PAZ INTERIOR

 

Las lentejas, una de las leguminosas más antiguas, contienen antocina, un flavonoide antioxidante que les da un toque amarillo y reflejos verdosos. El verde oscuro, relacionado con la naturaleza y con el chakra del corazón, simboliza la paz interior.

 

ROJO : VITALIDAD

 

El tomate es rico en licopeno (pigmento rojo) un potente antioxidante que combate los radicales libres. Según un reciente estudio epidermológico, deberíamos tomar al menos 6 mg diarios (dos tomates medianos) para sacarle beneficio.

 

VERDE CLARO :  EMOCIONES

El aguacate, rico en luteina y zeaxanthina, (dos pigmentos antioxidantes) protege la visión y contiene grasas que facilitan la absorción de los carotenoides. En la india energética, el cuarto chakra, el del corazón, está asociado al color verde y al equilibrio.

 

AZUL VERDOSO : COMUNICACIÓN

 

La espirulina, un alga minúscula, contiene ficocianina, un estimulante del sistema inmunitario y el único pigmento natural de color azul autorizado como colorante alimentario en Europa. Se utiliza fría, diluida en agua y en pequeñas dosis. El azul se atribuye al quinto chakra, el de la garganta, asociado a la palabra y a la oratoria.

 

DORADO  : REGULARIDAD

 

La pulpa de la fruta de la pasión es dorada por su alto contenido en betacaroteno, esencial para el buen estado de la piel, del cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.

 

AMARILLO VIVO : INTUICION

 

La piel del limón está cargada de citroflavonoides, que ayudan a neutralizar los radicales libres y  potenciar los efectos de la vitamina C. Correspoden al chakra que encarna la sabiduría y la asimilación.

 

VERDE OSCURO :  CONFIANZA EN TI MISMA

 

La clorofila es un buen regulador intestinal que está presente en la mayoría de los vegetales. Para conseguir un nutritivo zumo clorofílico, lleva a ebullición unas hojas de menta y orégano, y posteriormente, añádale un poco de agua fría.

 

NARANJA :  EL INSTINTO

 

Es el betacaroteno, pigmento de la familia de los carotenos, el que da a la calabaza su color naranja. Cuanto más pronunciado es, más antioxidantes tiene. Corresponde al chakra sagrado, al del ombligo, que simboliza el instinto y la energía sexual.

 

VIOLETA : ESPIRITUALIDAD

 

La remolacha debe su color a la betanina, un pigmento muy potente con efectos antioxidantes. El violeta está asociado al séptimo chakra,  el de la espiritualidad.

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ALIMENTOS QUE APORTAN ENERGETICAS ESPECIFICAS