PAUTAS PARA UNA DIETA SANA
Sabemos que una buena alimentación nos permite mantener una buen estado de salid. Pero el contrario está igualmente claro: una dieta desequilibrada, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades y reduce nuestra calidad de vida.
La alimentación tradicional de los españoles se basaba en el consumo de alimentos saludables que contribuían a la prevención de enfermedades a largo plazo: se tomaban muchos cereales (sobre todo integrales) y muchas legumbres, frutas, verduras y hortalizas; el consumo de lácteos, carnes y pescados, era moderado; se utilizaba aceite de oliva para cocinar y aliñar, y se bebía vino tinto en las comidas. Esta dieta era lo más parecido a lo que llamamos «dieta mediterránea», cuyas bondades para nuestra salud, combinada con otros hábitos de vida saludables (hacer ejercicio físico a diario, un consumo moderado de alcohol y no fumar) están más que demostradas. Sin embargo, nuestras costumbres han cambiado mucho, en parte debido a la mayor diversidad de productos que hay en el mercado, y en parte a los cambios socioculturales y laborales.
Nuestro consejo general, válido para casi todos los comensales, es que se tomen menos comidas ricas en grasas, azúcar y sal; y se reduzcan los alimentos de origen animal, en beneficio de un mayor consumo de hidratos de carbono, de frutas y verduras, que son una fuente importante de vitaminas, minerales y fibra.
Entonces, ¿cuáles son las claves?
Es conveniente
* Ajustar la cantidad que comemos al gasto energético que tengamos, lo que bastará para mantener el peso apropiado.
* Dar preferencia al aceite de oliva sobre otras grasas.
* Tomar todos los días algo de pan y un plato principal compuesto de patatas, arroz o pasta.
* Tomar todos los días un plato principal y una guarnición a base de verduras.
* Consumir tres veces a la semana un plato de legumbres.
* Comer al menos tres piezas de fruta al día.
* Tomar productos lácteos a diario (un vaso de leche, un yogur o una porción de queso).
* Beber cada día entre 1,5 Y 2 litros de agua.
No conviene
* Consumir alimentos azucarados a diario.
* Tomar en una misma comida o cena sendos platos de pescado y carne, pues supone un aporte excesivo de proteínas.
* Consumir más de cinco huevos a la semana (incluyendo el huevo que puedan contener los platos preparados, las salsas, los rebozados, los productos de bollería … ).
* Abusar de bebidas alcohólicas (se considera aceptable un poco de vino para acompañar las comidas principales).
*Tomar más de seis gramos diarios de sal.
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