sep 11

 Recurra a una serie de ”protecciones” que no exigen ningún esfuerzo 

Ahora ya sabe cómo hacer uso de su voluntad, con conocimiento de causa. Sin embargo, hay períodos en que los acontecimientos podrán empujarle a un remolino, corriendo así el riesgo de engullir por completo todos sus mejores esfuerzos.

Para esos períodos más difíciles, existen estrategias simples, que le permitirán evitar los excesos y mantener su determinación, sin esfuerzo, casi mecánicamente.

Veamos entonces:

  •  Siempre es conveniente tener el apoyo del cónyuge o de la pareja durante cualquier programa de adelgazamien­to. Pero, es importante que su bien-amado no le dé lec­ciones de moral a todas horas. Deberá más bien, ani­marle, hablarle de los kilos que ya ha perdido y no de los que aún le quedan por perder.

  •  También es muy útil el apoyo social que obtenga; por lo tanto, si pertenece a algún centro para ponerse en forma o a algún club deportivo, será mucho mejor.

  •  Antes de ir de compras, no se olvide nunca de las 2 reco­mendaciones siguientes:

      – Coma algún alimento saludable y realmente nutritivo.

      – Haga una lista de lo que tiene que comprar.

  • Donde quiera que vaya meta siempre en su bolsillo o en su bolso una mezcla de nueces y frutos secos.

  • Si la buena convivencia le incita a comer demasiado, evite durante algún tiempo aceptar invitaciones para cenar. 

  •  Coma bastante fibra en cada comida. Las fibras no tie­nen calorías y “llenan” mucho. Verá como se siente saciada.

  •  Inicie la comida con una buena sopa de verduras – y repita si quiere -. Verá como come menos después.

  •  Programe anticipadamente sus comidas. Si programa comer un plato sano, hay más posibilidades de que esto se realice que si no programa nada. Los estudios reali­zados demostraron la fuerza ideo-motora de las imáge­nes mentales.

  •  No termine la comida con alimentos demasiado exci­tantes o picantes. Coma mejor una ensalada, o alimen­tos crudos, para “aplacar” su apetito.

  •  Al final de la comida, también puede comer un bombón de menta, sin azúcar. De ese modo se sentirá menos ten­tada a comer un postre.

  • Durante el día beba bastante agua. Sobre todo cuando el “hambre” le invada. ¿Sabía que hay mucha gente que confunde la sed con el hambre?

  •  Al preparar sus comidas, restrinja el uso de especias y salsas demasiado excitantes.

  •  ¿Cuando se sienta frente a la televisión, tiene la cos­tumbre de picotear? Si es así, coloque siempre, cerca de su sillón preferido, un plato con fruta y una botella de agua. Ya que el ambiente le despierta el apetito, coma fruta y verá como piensa menos en ir a la cocina y hacer un saqueo a la caja de galletas o al frigorífico.

 

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sep 09

 Utilice correctamente el poder de su voluntad

En muchas personas los problemas de peso no están asociados a grandes excesos alimenticios, sino más bien a una alimentación incorrecta, añadida a una falta de ejercicio físico.

Si pertenece a esta categoría de personas, se trata sim­plemente de que aprenda a llevar mejor su alimentación y modificar ciertos hábitos de su vida. Con los consejos que ya le he dado, y otros que le voy a dar, no tendrá que hacer ningún gran esfuerzo para adelgazar.

En contrapartida, algunas personas incluso llegan a perder el control alimenticio y engordan porque comen demasiado y no consiguen impedido. Curiosamente, entre éstas, encontramos frecuentemente algunas que son capa­ces de ajustarse a dietas extremadamente rigurosas – o a ayunos – durante un cierto tiempo, pero cuando retornan su alimentación habitual, inmediatamente repiten los mismos excesos.

En este sentido, se puede decir que, en el caso de estas personas, el aumento de peso está directamente ligado a un problema de fuerza de voluntad. Lo que vamos a abordar se refiere, sobre todo, a este tipo de personas, sin embargo, las demás también podrán aprender alguna cosa más.

De esta manera, sabrán cómo mantener más fácil­mente su disciplina, aplicando con exactitud su fuerza de voluntad.

La voluntad es un poder que conviene manejar con prudencia

Si toma decisiones de una forma irrealista, se arriesga a no poder concretizarlas. Y si le ocurre demasiadas veces que no consigue cumplir sus decisiones, acaba por agotar sus reservas de autoconfianza.

Es como un niño. Si manda a un niño hacer cualquier tarea, que después él la ejecuta a su manera, estará de ese modo haciéndose cada vez más indisciplinado. Lo mismo ocurre si no aplica el castigo que prometió. Sus órdenes o amenazas no dejarán de ser “cheques sin fondos”.

Ahora bien, cuando “lucha” con su apetito, es un poco como si intentase disciplinar la glotonería del niño que hay en usted.

¿Acostumbra a perder el control?

Ciertamente, es normal que tengamos momentos de “dejamos llevar”. Son una especie de válvula que libera el exceso de estrés. Pero, no podemos decir lo mismo de las crisis de impulsos que le llevan a devorar cantidades astronómicas de comida, a cualquier hora del día o de la noche.

Por lo tanto, surge una pregunta: ¿ Qué fuerza es ésta que le empuja a actuar de una forma que va en contra de su voluntad e inteligencia? Antes de poner en práctica cual­quier método para adelgazar, medite un poco sobre este asunto.

+Comience por analizar si esa impulsividad se mani­fiesta

   también a otros niveles. ¿Acostumbra a ser una

   compradora compulsiva? ¿Fuma mucho? ¿Tiene

  regularmente obsesiones con la limpieza, el orden, el

  control?

Si fuera ese el caso, el fenómeno de la obsesión parece estar, por lo tanto, muy arraigado a su comportamiento y la compulsión por la comida no es más que una manifesta­ción, entre otras, de su temperamento obsesivo. Si usted no come, hará realmente otra cosa perjudicial o peligrosa. Para trabajar su voluntad, sea plenamente consciente del conjunto del problema.

Pero recuerde que la obsesión es el lado negativo – o excesivo – de su mayor cualidad que es la determinación .

Obsesión y determinación provienen de una misma energía fundamental. Por lo tanto, esfuércese por llegar a la raíz de su obsesión para reconciliarse con su deter­minación.

+Otro punto a considerar. ¿Necesita rodearse de una multitud de cosas? Colecciona algún tipo de objetos? ¿Es muy posesiva y celosa en sus relaciones afectivas?

¿ Tiende incluso a hacerse co-independente del amor o,

en otras palabras, desarrolla una fuerte dependencia en relación al ser amado, idéntica a la dependencia que un drogadicto experimenta en relación a la droga?

Estas actitudes denotan una búsqueda de seguridad a través de la “posesión”. Poco importa que se trate de un objeto, de una persona, o … de un alimento. Usted busca la seguridad más en el exterior que en el fondo de sí misma.

En otras palabras, su trabajo sobre la voluntad debe apo­yarse en la búsqueda de una autonomía interior y del ver­dadero sentido de la vida. La práctica de la meditación, o una psicoterapia, pueden contribuir bastante para ello.

Procure tomar conciencia de ese momento fatal de con­fusión o de torpeza mental en que sus ideas se agitan en todos los sentidos. Aprenda a detectar las señales precur­soras que anteceden el momento en que usted va a “des­moronarse” .

Cuando sucede esto, es un poco como si su cerebro se “licuase” e inundase su conciencia.

Pero, ¿no habría una manera de emerger antes de per­derse en la inconsciencia? No podría tener un salvavidas?

Antes de ceder a la voluntad de atracarse, experimente

algunas técnicas de diversión. Por ejemplo: – telefonee a una amiga;

- dé un paseo durante unos minutos;

- haga un poco de ejercicio;

- beba 2 vasos grandes de agua;

- haga unas respiraciones profundas.

Cómo recuperar su voluntad

Intente, enseguida, recuperar el control allí donde sea más fácil.

Podemos comparar la voluntad a un fuego. Normal­mente, para encender una hoguera, se enciende primero un papel que, a su vez, prenderá la madera.

De igual modo, habitúese a tomar pequeñas decisiones, bastante fáciles y, una vez que vea que a su voluntad con­sigue dirigir esas decisiones, entonces, se va imponiendo a sí misma objetivos cada vez más exigentes.

Después de que el fuego esté bien prendido, no tenga miedo de echar unos leños.

Si es consciente de que, al inicio, nada puede extinguir el fuego de su voluntad, conseguirá intensificarla gradual­mente. A partir del momento en que comprenda este prin­cipio, será bastante más fácil desarrollar su voluntad y retomar el control de su vida.

Un consejo

No empiece una dieta si estuviera atravesando un perío­do difícil: divorcio o separación de su pareja, (amenaza de) pérdida de empleo, situación de competición, luto, etc. Su voluntad es frágil y la comida puede constituir un factor de seguridad, compensación o antiestrés.

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EL APETITO Y EL AUTOCONTROL