Cuando estamos muy activos o bajo estrés, es común hacer malas elecciones en cuanto a los alimentos que consumimos y esto eventualmente aumentará el estrés y causará otros problemas. Desayuna siempre Aunque te parezca que no tengas hambre, necesitas comer algo. Al no desayunar se hace más difícil mantener los niveles apropiados de sangre y azúcar durante el día así que siempre deberías comer algo. Lleva un refrigerio Es muy práctico tener en el coche, en la oficina o cartera un snack (refrigerio o tentempié) lleno de proteínas y nutrientes, como por ejemplo las barritas de granola. Un refrigerio ayuda a evitar una baja en los niveles de sangre y azúcar que causa fatiga y cambios de humor. Picar algo saludable Si te gusta picar entre comidas, cambia las patatas fritas u otro alimento que no es saludable por bastoncitos de zanahoria o apio o semillas de girasol. Lleva tu propia comida Aunque muchas personas prefieren almorzar fast food, puedes ahorrar mucho dinero y comer más sano si tomas unos pocos minutos y preparas tu almuerzo en casa. Aunque lo hagas sólo algunas veces por semana, verás una mejoría grande. Hacer provisiones en casa. Tan importante como eliminar la comida mala de tu casa es aún más importante tener comida sana en tu casa. La mejor manera de hacer esto es planificar un menú de comidas sanas y refrigerios al comenzar la semana. Hacer una lista de los ingredientes que necesitas y luego hacer las compras adecuadas. De esta manera no tendrás que preocuparte sobre qué comer.
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