ene 26

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A todos nos gusta las frituras – no hay nada como las patatas fritas y el huevo frito…pero también deseamos comer sano y alimentarnos bien. Hay algunas alternativas – y siguen siendo sabrosas. 

LAS PATATAS

 

Todo un clásico, a cualquier hora y en cualquier lugar. Se sirven solas, como acompañamiento o con salsa.

El inconveniente es que las patatas fritas son un alimento muy calórico: alrededor de 270 kcal por cada 100 g frente a las 70 kcal de las hervidas o las 120 kcal de las asadas. En cuanto a las grasas, hervidas no aportan apenas, asadas contienen 1 g y fritas superan los 14, además de que sacian menos y su  contenido nutritivo es menor.

 

ALTERNATIVA:

 AL HORNO QUEDAN IGUAL DE BIEN

 

Para reducir la cantidad de grasa, pásalas por la sartén con un poco de aceite y después termina de hacerlas en el horno. También puedes hacerlo al revés: primero cocínalas en el horno y cuando ya estén casi listas, saltéalas unos minutos en la sartén antes de servirlas.

 

EL HUEVO FRITO

 

¿Sabes qué ocurre cuando fríes un huevo? Si su aporte calórico sin cocción (en un huevo de unos 60 g) es de 84 kcal y 6,2 g de grasa, después de frito esta cantidad aumenta a 108 kcal y 8,8 g de grasa.

 

ALTERNATIVA:

HUEVO ESCALFADO

 

Se utiliza agua en lugar de aceite. Son más digestivos que los huevos duros  o fritos y contienen menos grasa.

- Rompe el huevo en un recipiente con agua hirviendo. Vierte un chorrito de vinagre para acelerar la coagulación de la clara y así la yema, que tarda algo más en cocerse, quedará protegida de la alta temperatura.

 

SABROSAS CROQUETAS

 

Una croqueta (40 g) aporta aproximadamente 60 kcal, que se convierten en algo más de 120 al freírla.

 

ALTERNATIVA:

HAZLAS AL HORNO

 

Así resultan más saludables y ahorras aceite.

-Da forma a las croquetas y pásalas por huevo batido y pan rallado.

- Colócalas una al lado de otra en una bandeja de horno untada con un poco de aceite.

- A mitad de la cocción, dales la vuelta para que se hagan por el otro lado.

 

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ene 24

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La fritura es la técnica de cocción más popular, y todo porque se cree que así los alimentos ganan en sabor. Pero existen otras alternativas igualmente apetitosas y que no aportan tanta grasa.

 

Hoy en día conocemos los riesgos de abusar de los alimentos fritos y, sin embargo, una gran parte de la población sigue consumiéndolos a diario. ¿Por qué?  ¿Quizá porque son rápidos de preparar o es por su sabor? Sea como fuere, lo cierto es que no son la mejor opción para la salud ni tampoco para la figura.

 

Una investigación realizada por el departamento de medicina Preventiva de la Universidad Autónoma de Madrid acaba de demostrar que la ingesta de fritos aumenta en un 25% las posibilidades de tener sobrepeso, así como el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, el cáncer o los problemas cardiovasculares.

 

NO SON MUY SANOS Y SACIAN POCO

 

  • El paladar humano está diseñado para que le gusten las grasas. De ahí que nos gusten los alimentos fritos, ya que se impregnan de ellas. En su contra hay que decir  que aportan muchas calorías y sacian menos que los hidratos de carbono o las proteínas, lo que también favorece  se consuman raciones más abundantes o que, al poco tiempo, se necesite picar algo.

  • Otro punto negativo es que las frituras disparan la presencia de productos perjudiciales para el organismo al quemar la capa superficial de los alimentos, sobre todo si se emplea varias veces el mismo aceite. De hecho, estudios reciente han encontrado una relación entre el riesgo de sufrir hipertensión y el consumo de aceites deteriorados. Estos no deben usarse más de dos o tres veces.

  • Incluso algunos aceites considerados saludables resultan nocivos al calentarse y exponerse al aire. Ocurre, por ejemplo, con el de oliva pero todavía más con el aceite de girasol, ya que por su composición soporta peor las altas temperaturas.

  • Si usas freidora debes cambiar el aceite con más frecuencia porque en ella se cocinan tanto pescados como carnes, lo que resulta aún más negativo para la calidad del aceite.  

  • La acrilamida, una sustancia tóxica que se forma cuando se calientan a altas temperaturas alimentos ricos en almidón (al freír patatas, por ejemplo) es un posible potenciador del cáncer según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).

  • Un estudio de la Universidad de Maastricht va más allá y ha establecido una relación directa ente el consumo de esta sustancia y la incidencia del cáncer de ovarios y de útero. Los investigadores descubrieron que las mujeres que habían tomado una media diaria de 40 miligramos de acrilamida (el equivalente  a algo más de 30 gramos de patatas fritas) tenían  el doble de riesgo de desarrollarlo,

 

DE PLATO CALORICO A PROPUESTA LIGHT

 

Expuestos estos argumentos, no se trata de que te prohíbas este tipo de cocción, pero lo mejor es no abusar de ella y alternarla con otras técnicas como la plancha, el vapor o el horno. Y, por supuesto, tener en cuenta que…

  • Freír no implica necesariamente rebozar (cubrir con harina y huevo) o empanar (con pan rallado), dos procedimientos que añaden bastantes más calorías.

  • El aceite debe ser de calidad para que conserve sus propiedades al calentarse.  El mejor es el de oliva.

  • Conviene sumergir el alimento en el aceite hirviendo poco tiempo, así se evita que pierda mucha agua y absorba demasiada grasa.

 

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OTRAS MANERAS DE FREIR PARA COMER BIEN Y ENGORDAR MENOS