
La sandía, también conocida como patilla, melón de agua o melancia, es uno de los frutos de mayor tamaño de cuantos se conocen y puede alcanzar hasta los 10 kilos de peso.
ORIGEN
La sandía se considera originaria de países de Africa tropical y su cultivo se remonta desde hace siglos a la ribera del Nilo, desde donde se extendió a numerosas regiones bañadas por el mar Mediterráneo. Los pobladores europeos fueron quienes la llevaron hasta América, donde su cultivo se extendió por todo el continente. Hoy en día es una de las frutas más extendidas por el mundo, y los principales países productores son: Turquía, Grecia, Italia, España, China y Japón.
VARIEDADES
Hay más de 50 variedades de sandía y se clasifican en función de forma, el color de la pulpa y la piel, el peso y el período de maduración. Y genéticamente existen dos tipos de sandías:
Sandías con semillas (Diploides) – de forma alargada, con rayas, como la Klondike y Charleston Gray, o redonda y verde oscuro como la Crisol Sweet, Sugar Baby y Dulce Maravilla.
Sandías sin semillas (Triploides) – verde claro con rayas verde oscuro: Reina de Corazones, Jack y Pepsin.
La sandía calma la sed, posee propiedades depurativas, es recomendable cuando se tienen problemas renales y es un alimento muy indicado en dietas de adelgazamiento, pues su consumo produce sensación de saciedad, su contenido en fibra ayuda a limpiar los intestinos y favorece la eliminación de residuos tóxicos, y a la vez ayuda también a mantener la presión arterial.
UN CONSEJO:
· Compra la sandía en verano, su temporada…está más fresca, más barata y es deliciosa y saciante.
· Si quieres que la sandía te siente bien, tómala en ayunas o fuera de la comidas, ya que al ser agua, tiende a fermentar si la tomamos como postre.
SU MEJOR ÉPOCA
Las sandías cultivadas al aire libre florecen entre finales de primavera y principios de verano, por lo que los frutos están en su punto óptimo de sazón a lo largo de todo el verano y principios del otoño. No obstante, la sandía se cultiva en invernadero, por lo que es fácil disponer de ejemplares a lo largo de todo el año.
CÓMO ELEGIRLA Y CONSERVARLA
Sabemos si una sandía está madura si la mancha de la cáscara que ha estado en contacto con el suelo es de color amarillo cremoso. Una mancha blanca o verdosa indica que se recogió antes de tiempo y resultará insípida, pues la sandía es un fruto no climatérico, motivo por el cual, para que sea de buena calidad ha de recolectarse cuando está totalmente madura. El truco para elegir una sandía madura es que al darle golpes con los dedos o las palmas de las manos ésta suene a “hueco”. Su superficie no ha de presentar cicatrices, quemaduras de sol, abrasiones, áreas sucias, magulladuras u otros defectos. Si se adquiere una sandía en trozos, conviene asegurarse de que la carne es firme y jugosa.
La sandía es una fruta que se conserva en perfecto estado durante dos semanas si se mantiene a unos 15°C, y hasta tres semanas a 7-10°C. Debido a que es muy sensible al frío no debe mantenerse a temperaturas inferiores a 7-10ºC. Su gruesa corteza le permite aguantar en buenas condiciones durante bastantes días a temperatura ambiental.
PROPIEDADES NUTRITIVAS
La sandía se puede decir que es la fruta que más cantidad de agua contiene (93%), por lo que su valor calórico es muy bajo, apenas 20 calorías por 100 gramos. Los niveles de vitaminas y sales minerales son poco relevantes, siendo el potasio y el magnesio los que más destacan, si bien en cantidades inferiores comparados con otras frutas. El color rosado de su pulpa se debe a la presencia del pigmento licopeno, sustancia con capacidad antioxidante. El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
Tags: Adelgazar, agua, dieta, fruta, licopeno, melón, Minerales, nutritiva, potasio, sandía