El efecto placebo y la alimentación

Muchas  ves sufrimos ansiedad a causa de diversas circunstancias externas, en especial el estrés y las preocupaciones. Si bien se conocen distintas maneras de intentar paliarla,  la mayoría de las mujeres no podemos resistirnos, al parecer, ante la tentación de picotear algo cuando entramos en una crisis de este tipo.

 ¿El motivo? Asociamos ciertos alimentos a una sensación de alivio, como si nos reconfortara emocionalmente saborear un trozo de queso o de chocolate.

Y no vamos desencaminadas. Según los expertos, en ello intervienen   no sólo factores culturales o la influencia de la familia en la que no hemos educado, sino también la neuroquímica del cerebro.

Por ejemplo, al comer grasas y caco elevamos las endorfinas y, con ellas, los niveles de energía y euforia en las neuronas. Asimismo, al ingerir carbohidratos y azúcares liberamos serotonina, que procura serenidad y estabilidad anímica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *