¿Por qué es importante masticar bien?

Mastique bien los alimentos coma en buenas condiciones

 Comer mejor es también tener una mejor actitud ante la comida.

El placer de la mesa no dura más que unos momentos demasiado cortos. Se traga demasiado deprisa. Además, le quedará la sensación de no haber comido lo suficiente y no le queda más que volver a servirse para repetir ese placer demasiado fugaz o superficial. Y es ahí precisamente donde comienzan los excesos que hacen engordar.

Por lo tanto, tómese el tiempo suficiente para masticar bien todo lo que coma. Sienta y saboree a fondo cada boca­do. O mejor aún: cada 2 o 3 boca­dos, coloque los cubiertos y aproveche para decirse a sí mismo: “¡Alto! ¡Estoy aquí y no en otro lado!”. Después, acabe de masticar lo que acaba de meterse en la boca, antes de volver a colocar sus cubiertos. Si toma conciencia de todos los alimentos que se mete en la boca, tendrá la garantía de comer menos.   

Pero no es esa la única ventaja de masticar lentamente. Si come “a cámara lenta”, las calorías tendrán tiempo de encaminarse a la sangre y bloquear los mecanismos quí­micos responsables del hambre, antes de que un tercio del estómago esté lleno. Calmando así su hambre desde el inicio de la comida es muy probable que no consiga acabar su plato.  

Otra ventaja de la masticación lenta es el hecho de favo­recer una mejor digestión. Cuando los alimentos llegan al estómago, ya parcialmente predigeridos, éste consume menos energía, además de que usted asimilará mejor los diversos nutrientes suministrados por la comida.  De este modo, como su organismo estará mejor alimen­tado, el hambre no volverá a manifestarse tan pronto.

Por lo tanto, podemos decir que la digestión comien­za … en la boca. Además, según las recomendaciones de la macrobiótica, se trata incluso de “beber lo que se come y de comer lo que se bebe”.  

Lo ideal sería que los alimentos penetrasen en el estó­mago en estado líquido. En cuanto a los líquidos, es impor­tante no beberlos de un sólo trago, ya que exigen también un cierto trabajo por parte del estómago. Durante unos bre­ves momentos mantenga en la boca el líquido como si lo estuviera “comiendo”.

Comer lentamente es también apreciar mejor la comida. Desarrollar su capacidad gustativa y permitirle que aprecie más la calidad que la cantidad. Los gourmets no son ni golo­sos ni comilones. De hecho, “sienten” lo que les pasa entre las mandíbulas.  

Es importante observar el hecho de que, para masticar lentamente, es preciso poder comer en buenas condicio­nes, o sea, comer en una atmósfera tranquila, donde nada le incite a que le suba la adrenalina. Por consiguiente:

  • No coma en una esquina de la barra de un restaurante. Siéntese y cree un espacio distendido y confortable.
  • Evite los lugares con humo y ruidosos.
  • No coma al son de música rock, ni de una emisión ruidosa de televisión..
  • No coma en compañía de personas que le provocan estrés o le atacan, o incluso, que se sienten bien en una atmósfera de disputa y de maledicencia.

De hecho, lo ideal sería simplemente COMER. No lea, ni vea la televisión. Limítese a poner música suave y rela­jante y coma “meditando”.

 Un pequeña sugerencia: antes de comer, abra bien la boca, como un león rugiendo. “Estire” las mandíbulas para liberar toda la tensión y agresividad que se acumulan en ellas. De este modo, estará más relajado cuando coma y se verá atraído a “devorar” o a “destruir” los alimentos.  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *